Los loros, así como las cacatúas y los guacamayos son aves silvestres por naturaleza. Ningún loro se irá a vivir contigo por su propia voluntad, como lo haría un gato o un perro.

Muchas de las aves coloridas que están a la venta son cruelmente arrancadas de sus hábitats naturales (legal o ilegalmente) y sometidas a sufrimientos incalculables, encerradas en jaulas, alejadas de su familia y de sus hábitos y costumbres.

Por eso, si quieres tener a un loro como mascota, debes aceptar únicamenta aquellos que han sido criados a mano, es decir los nacidos en cautividad.

Cuando vayas a comprar un loro presta mucha atención a sus reacciones, para poder distinguir si se trata de un animal salvaje o de uno ya habituado a convivir con humanos. Muchos loros salvajes encerrados terminan sus días inmersos en una triste locura.

Para confirmar que te están vendiendo un loro criado a mano, prueba ofrecerle algo a través de los barrotes de la jaula y observa su reacción. Si el loro se muestra agresivo hay grandes posibilidades de que se trate de un loro salvaje. Si el loro retrocede asustado, puede ser un loro criado a mano que todavía no se adaptó al nuevo establecimiento.

También puedes ver cómo se comporta con el dueño de la tienda y sacar tus conclusiones. Las anillas de las patas son una buena señal. Los loros criados en cautiverio, tienen, salvo excepciones aclaradas, la anilla cerrada y con el código de identificación del criador, el año de nacimiento y su número personal e irrepetible. Esta anilla se le coloca cerrada a los pichones las pocas semanas de vida.

Si la anilla es abierta es muy probable que se trate de un loro salvaje capturado. Aunque debes asesorarte porque puede haber sido abierta por otros motivos. No tengas temor de preguntar todo lo que consideres necesario, lo importante es que te asegures que se trata de un loro nacido en cautiverio, porque si no es así, estarás sometiendo a un ser viviente a una atroz tortura.

Fuente:mascotas.org

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