661708051Una de las duras batallas es conseguir que el simpático cachorro que se incorpora a la familia haga sus necesidades en un sitio adecuado. Cada raza tiene su tiempo, y cada animal, también. Hay que armarse de paciencia y no desesperarse si ocurren accidentes.

El proceso de aprendizaje
Una parte especial del proceso de adiestramiento es enseñarle a realizar sus necesidades en el lugar adecuado. Escoger el sitio idóneo es lo más importante. Puede optarse por un lugar con arena -un rincón del jardín o un cajón de arena-, o un lugar duro -en el balcón o la terraza-, y, dejar que sea siempre el mismo.

También se deben establecer los horarios. Por lo general, los cachorros necesitan evacuar cada 3 horas, aproximadamente. Aunque hay momentos en los que es probable que el perro haga sus necesidades: al levantarse por la mañana, después de comer, tras un rato de ejercicio, con emociones intensas.

Durante el tiempo de aprendizaje, en estas situaciones hay que llevar al perro hasta el sitio designado. Una vez que se consigue que haga en su rincón, hay que alabarlo y felicitarlo. Incluso se puede recurrir a una golosina.

Si se producen accidentes hay que regañarlo, pero nunca frotarle el hocico allí donde ha hecho sus necesidades ni dedicarle golpes. Es más efectivo reñirlo con tono enfadado y dejarlo solo. Ignorar un poco ese comportamiento negativo y premiarle cuando lo hace en un sitio adecuado permitirá al cachorro pensar y decidir que le resulta más provechoso hacer sus necesidades en el sitio donde le premiamos. Con el tiempo se convertirá en un hábito y no será necesario premiarle, o por lo menos, no continuamente.

En la calle
Los perros acostumbran a hacer sus necesidades en un sitio que consideran seguro, por eso cuando son cachorros lo hacen en la casa. Para conseguir que lo hagan fuera hay que sacarlos de paseo. Cuando esté cerca el momento de evacuar, hay que dirigirse hacia el domicilio, para hacerle creer que se regresa e iniciar la predisposición física. Al llegar a la puerta, hay que dar la vuelta y no entrar. Con repetirlo un par de veces se conseguirá que lo haga fuera de la vivienda… y ese es el momento de alabarlo. A partir de que tenga el hábito asumido hay que sacarlo cada día por la mañana y por la noche, como mínimo; sobre todo cuando es un cachorro ya que tiene menor capacidad de retención. También es positivo sacarlo en horas fijas pues le facilitará establecer rutinas.

11002487_959476997398187_919434847993747022_nEn ocasiones, cuando el cachorro empieza a salir fuera y a descubrir el mundo exterior y ya empieza a eliminar fuera del hogar, sucede que, si salimos con poco tiempo, en el momento que el perrito decida orinar o defecar, por las prisas, nos volvamos a casa en seguida. Si esto se repite varias veces, el cachorro asociará hacer sus necesidades con el final del paseo, y entonces ocurre que se retiene de orinar o defecar con el objetivo de que el paseo, y con él su oportunidad de jugar y explorar el mundo, sea más largo.

Por ello, si notamos ese comportamiento en nuestro cachorro, es recomendable no terminar el paseo inmediatamente después de que orine o defeque, y aunque tengamos mucha prisa, darle una última vuelta para que no crea que hacer sus necesidades significa que se acabó la diversión.

Una vez que tiene el hábito de orinar en la calle, ya se le puede reñir si lo hace en casa. Si se le regaña anticipadamente podría negarse a hacerlo fuera.

Multas contra el incivismo
También hay que saber que la mayoría de ayuntamientos multa a los propietarios que no recogen las heces de sus animales de compañía, así que conviene salir equipados con bolsitas para recogerlas y depositarlas en los contenedores adecuados. Además, algunos municipios, especifican que los perros no han de hacer sus necesidades en las áreas verdes que no estén específicamente señaladas para ello y que los orines del animal deben ser lavados con una mezcla de agua y lejía. En este caso conviene salir a la calle con una botella con este preparado.

Reconocer los síntomas.
Es inútil castigarlos en caso de que no pueda aguantarse las ganas y tuviera un desliz, y hasta contraproducente en la relación que mantiene con su propietario. El animal emite algunas señales que indican que va a hacer sus necesidades. Las más claras son:

• Olfatear el suelo.
• Andar en círculos.
• Correr con la nariz pegada al suelo.
• Comenzar a agacharse.
• Dirigirse a su zona de higiene.

Enseñar a un perro adulto
Los perros de más edad suelen tener hábitos de conducta difíciles de cambiar, pero no imposible. Hace falta más paciencia que con los cachorros porque el proceso es más lento. En primer lugar hay que ver en qué momentos acostumbra a evacuar el perro. Una vez controlados sus horarios hay que anticiparse y cuando vaya a ocurrir, llevarlo al lugar donde debe hacerlo. Se puede reforzar la posición ofreciendo alguna golosina cuando haya terminado y, sobre todo, alabando su conducta acertada. En caso de equivocación hay que dejarle claro que no se ha comportado correctamente, pero sin excesiva severidad puesto que un perro adulto necesita más paciencia que un cachorro y funciona mejor ignorar que castigar. El refuerzo positivo acostumbra a funcionar bien e ignorar los comportamientos negativos ayuda a que el perro decida eliminarlos de su forma de actuar.

Fuente: www.affinity-petcare.com

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