11175053_992211030791450_5820636326039529488_nLos problemas óseos –raquitismo, hiperparatiroidismo secundario, osteofibrosis juvenil y osteodistrofia hipertrófica- son un mal relativamente frecuente que puede evitarse si se vigila convenientemente, sobre todo, la dieta del perro.
Para un cachorro en crecimiento es peligroso llevar una dieta poco equilibrada o con exceso o escasez de vitaminas y minerales que pueda redundar en malformaciones óseas. Un problema que, no obstante, también puede afectar a perros adultos de raza gigante.

1. Raquitismo
Esta rara afección hoy en día, causa un gran retraso en el crecimiento del cachorro que acaba por deformar su esqueleto. La causa radica en una falta de mineralización de los huesos debido a la falta de vitamina D que provoca que los cartílagos en formación se ensanchen y adopten la forma de un tapón de cava y el animal ande con pesadez y dificultad en el apoyo de las extremidades como si de un plantígrado se tratara. La musculatura abdominal se relaja conformando un vientre grueso muy característico. Para evitarlo, es importante seguir una dieta donde la vitamina D esté presente así que el consejo del veterinario debe determinar la dieta a seguir por la mascota.

2. Exceso de vitamina D
Tan perjudicial como la carencia de vitamina D es el exceso de la misma. Cuando el animal tiene hipervitaminosis D puede padecer trastornos digestivos, diarreas y vómitos. Esto se debe a que el exceso de vitamina D causa un depósito irregular de calcio en los huesos y, en consecuencia, una calcificación anormal de distintos órganos. Esta enfermedad se puede evitar si se respetan las dosis diarias del perro en vitaminas y minerales. Si el animal ya padece este mal, su dueño –siguiendo las indicaciones del especialista veterinario- debe procurarle un tratamiento dietético para corregir la malformación ósea.

3. Osteofibrosis juvenil
Esta enfermedad afecta a los ejemplares jóvenes –de alrededor de tres meses de edad- de razas de gran tamaño como el Pastor alemán, el Dogo alemán o el Terranova. Cuando padece esta enfermedad, el animal presenta deformaciones óseas que son dolorosas al tacto. Esto lleva al perro a cojear y a andar apoyándose en las plantas de los pies. Su estado general suele ser malo y padece pérdida de apetito y trastornos digestivos. Debido a la desmineralización ósea se generan fracturas espontáneas que minan la salud del perro. La osteofibrosis juvenil está causada principalmente por una dieta desequilibrada con falta de calcio y exceso de fósforo y se agrava si existe un exceso de vitamina D. En caso de padecer esta enfermedad, debe reestructurarse la dieta del animal y aumentar la dosis de calcio para favorecer el buen desarrollo de los huesos.

4. Osteodistrofia hipertrófica
Esta enfermedad de los huesos viene provocada probablemente por una falta de vitamina C o por un exceso de minerales en la dieta y acaba por provocar cojera y dolores al tocar los huesos del perro. Afecta particularmente a los perros de razas grandes y gigantes entre los 3 y los 8 meses. El diagnóstico se confirma mediante una radiografía que revela zonas de baja densidad ósea en las placas de crecimiento de los huesos con excesivo crecimiento de la metáfisis del hueso. El tratamiento se basa en una corrección de la dieta, aunque el pronóstico es reservado porque algunas lesiones pueden permanecer a pesar del cambio de alimentación.

5. Hiperparatiroidismo secundario
Esta enfermedad de los huesos viene provocada por una falta de calcio y un exceso de vitamina D. El diagnostico se confirma mediante una radiografía, ya que produce calcificaciones anormales en el corazón, los vasos y el riñón del animal y esto lleva a que el perro pierda el apetito y presente fiebre de modo intermitente. Esta enfermedad se corresponde con una superproducción ósea. Como en el resto de casos, seguir una dieta equilibrada es la mejor medicina para contrarrestarla.

6. Vigile el exceso de vitaminas
Es habitual administrar vitaminas y minerales complementarios cuando en un cachorro aparecen trastornos en su crecimiento. Es muy importante ser cuidadoso en este punto ya que una sobredosis de vitaminas y minerales puede redundar negativamente en la salud del perro, más aún si es un ejemplar predispuesto a la osteocondrosis. El exceso de vitaminas y minerales puede causarle más daños que beneficios, favoreciendo problemas del desarrollo de los huesos que le produzcan dolor y cojera. Lo mejor es administrarle una dieta a base de pienso equilibrado adecuado a su raza y su edad cuya composición contiene todos los minerales y vitaminas que el animal necesita en la proporción justa. El veterinario nos orientará acerca de la dieta más conveniente en cada caso.

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