12072785_1076807445665141_7896695906017012758_nIntroducción
Enseñar a un perro las normas básicas de educación conlleva unas altas dosis de paciencia y tiempo de dedicación. Es importante comenzar pronto -aunque no demasiado- ya que postergar su educación solo provocará que arrastre malos hábitos. Educar a un perro adulto es mucho más difícil.
La importancia de enseñar bien
Educar bien a un perro es fortalecer un comportamiento adecuado y ayudarle a forjar su personalidad. El animal ya sabe realizar las acciones -sentarse, acudir…-; se trata, pues, de enseñarle a hacerlo respondiendo a una orden.
El proceso de formación, bien desarrollado, ayuda a reforzar la relación que existe con su propietario. Podría resumirse en dos acciones: premiarlo cuando lo hace bien y recriminarlo o ignorarlo cuando se equivoca. Se ha de mostrar firmeza y repetir los ejercicios hasta que se convierten en un hábito. La constancia es otra de las claves, ya que ser descuidado en su educación solo propiciará la desobediencia y los malos hábitos. Estos son especialmente difíciles de eliminar en los ejemplares adultos.
Los adiestradores personales son una buena ayuda en caso de tener problemas. Es especialmente recomendable recurrir a la ayuda de un experto cuando hay problemas de conducta o relación, y malos hábitos adquiridos.
Aprendizaje básico
Aunque el objetivo no sea tener un perro de exhibición, hay unas normas básicas que hay que enseñar a un perro para que esté educado y se pueda convivir con él. Lo primero es que aprenda que cuando hace algo inadecuado se le dirá un ‘no’ enérgico, firme y serio. La respuesta cuando haga algo bien ha de ser ‘muy bien’, ‘buen perro’ o ‘estupendo’, con alegría y acompañado de una caricia. Las cuatro órdenes básicas:

ORDEN PALABRA CLAVE MÉTODO
 Que se acerque  Ven Con una correa, ponerse a media distancia. Llamarlo por su nombre y cuando se empiece a acercar decir la palabra clave. Al acercarse, agacharse, felicitarlo y darle una recompensa -una galleta, por ejemplo-.
 Que se siente  Siéntate  Mantenerlo tranquilo. Coger una galleta y alejarlo un poco. Pedirle que se acerque, cuando esté cerca enseñarle la comida encima de su cabeza. Cuando se comience a sentar para no perderla de vista darle la orden. Reforzar la orden colocándose delante y a un lado. Felicitarlo y darle su recompensa. Si no se sentase, indicárselo ayudando con la mano empujando hacia abajo con suavidad la base del lomo. Felicitar y recompensar.
 Que esté quieto  Quieto  Buscar un lugar tranquilo. Hacerlo sentar. Mostrar la palma de la mano, dejarlo lamerla, y darle la orden. Alejarse despacio. Si se mueve, volver a empezar. Repetir hasta que llegar al límite de la correa.
 Que se tumbe  Túmbate  Cuando ha aprendido a estar quieto. Sentarlo y arrodillarse a su lado. Cogerlo por el collar. Mostrarle en la otra mano una recompensa, acercársela al hocico y bajarla al tiempo que se estira hacia delante para obligarlo a que el perro también se estire. Cuando esté bajando, darle la orden. Acompañarlo hasta que esté tumbado por completo y recompensar. Si le resulta difícil tumbarse, se le puede ayudar estirando con suavidad las patas delanteras.

Recordar: Muy importante

– Las palabras clave han de ser cortas, de 1 ó 2 palabras, pronunciadas con firmeza y claridad.
– Las recompensas han de ser inmediatas, o se confundiría al perro.
– Primero felicitar al perro y justo a continuación dar la recompensa. Si lo hacemos al revés, el animal puede pensar que la felicitación significa que se han terminado los premios.
– El aprendizaje de cada orden llevará unos días hasta que lo haya asimilado por completo.
– Podrá comenzarse con una cuando se haya asimilado la anterior.
– Es preferible realizar sesiones cortas.

Tipos de adiestramiento
Existen dos líneas de adiestramiento: tradicional y en positivo. La tradicional apuesta por el uso de collares con pinchos, eléctricos y otros que ejercen una presión física sobre el animal durante el adiestramiento. En la educación positiva se puede usar el clicker, una cajita que emite un sonido característico que se usa cuando lo hace bien. Cuando desobedece se le recrimina pero no se le castiga. El tipo de recompensa que se debe dar durante el adiestramiento es algo discutido. Algunas teorías afirman que el uso de galletas o comida, además de alterar su dieta, puede provocar que solo responda si hay comida de por medio. Pero la realidad es que suele resultar una técnica más efectiva y que tanto los perros lazarillos como los de rescate, de búsqueda, etcétera, son adiestrados con el sistema positivo. Como recompensa se puede dar una de las galletas que usa en su comida o alguna golosina para perros, y siempre se ha de reforzar con una caricia y una frase de reconocimiento, justo antes de dar el premio, nunca después.

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